jueves, 21 de febrero de 2008

¿Por qué casi nadie se acuerda de ellas?


La tarde gris y triste me agobia,
tengo sueño;
estiro lentamente
mis dos brazos abiertos
que se prenden al aire;
quieren cazar el tiempo,
aprisionarlo pronto,
robarle su secreto,
deshacer bruscamente sus límites estrechos.
Quiero llorar: no sé;
quiero reír: no puedo.
Los deseos
se estrellan contra la inexorable inercia
del silencio;
sobre mi corazón rueda grávido al peso
de la existencia toda.
Al fin me desperezo.
Logro romper el cerco
del malsano sopor,
pero apenas lo venzo
ya me torna a invadir
quedamente su tedio.
Luego…
Ya no sé más;
suspiro,
me paseo,
exprimo el tormentoso
lagar de mi cerebro,
destilo el elixir de su inquietud
en mi pecho…
Sujeto en mi memoria
repite el pensamiento;
la tarde gris y triste me agobia,
¡tengo sueño!…

Para mis dos únicos lectores, un entretenimiento.

Poema de Ernestina Champourcin y cuadro de Remedios Varó

2 comentarios:

Joseba M. dijo...

Siento decirte que vas a tener que contar hasta 3, pienso seguir leyéndote. Es más, pienso hacer uso del boca a boca, con todo lo que eso pueda conllevar.
Gracias por el divertimento y por el resto, también.

m.eugènia creus-piqué dijo...

Precioso poema Perico.