jueves, 10 de enero de 2008

El rucurrucu de la cabeza

Estoy inmerso en un fuego cruzado, mis amigos están en crisis; suenan esas alarmas que avisan de un bombardeo inminente; me agazapo en mi zanja, un poco inútil porque está entre los dos bandos; me santiguo, aunque me gusta más como suena persignar, miro a un lado y a otro, mentiras y celos, razones de peso que me hacen irme, ¿hacia la derecha o a la izquierda? Sólo se que me recorre un sudor frío por la espalda, mientras oigo barruntar a unas y a otras, mientras tengo que improvisar una cara neutra ante las mentiras urdidas despúes de un buen polvo con alguien nuevo. No se si recordar o volver al pasado ambas cosas igual de dañinas. Ese pasado que intento dejar atrás, pero que archivo, a modo de prólogo, las noticias que tengo de él. Una muerte, una deserción, pequeñas píldoras que me llegan en forma de jodidos sms. Es una de las cosas que me cabrean mucho, la otra, la fruta del Carrefour. No se que me jode más, también tus mensajes me llegan palabras podridas, incorrectas e inservibles, no me gusta que sustituyas las "ll" por las "y".No se si resignarme o cambiarte por esta frutería de aquí abajo, nada imponente, con menos variedad pero mas honesta. No quiero comer peras, ni noticias tuyas tocadas y toqueteadas.

1 comentario:

Maritornes dijo...

Querido Perico, un día de éstos tenemos que desenmascararlos a todos. Total, nosotros no ganamos nada por encubrirlos, ¿no crees? Cuando escribes tocas, como si lo hicieras con las manos. Es maravilloso.
Besos